En The Clinic of Change, la innovación es un principio fundamental. Por eso, la búsqueda de nuevas terapias y enfoques clínicos es constante. En 2026, contamos con una nueva herramienta al servicio de la salud mental: la estimulación magnética transcraneal ( EMT).
Se trata de una técnica de neuromodulación cerebral no invasiva que utiliza campos magnéticos pulsados de alta intensidad para inducir corrientes eléctricas focales en la corteza cerebral, modulando la actividad neuronal de forma controlada y repetible. En casos de depresión resistente al tratamiento, los estudios demuestran que la aplicación de estimulación repetitiva de alta frecuencia en esta región promueve un aumento de la actividad cortical local y la reorganización funcional de las redes fronto-límbicas, lo que contribuye a la mejoría de los síntomas.
¿Qué más nos dice la evidencia científica sobre la TMS?
- Perfil de seguridad favorable;
- Se realiza de forma ambulatoria, sin necesidad de anestesia ni sedación;
- Efecto sobre la conectividad funcional cerebral más allá del periodo inmediato de estimulación;
- Una integración cada vez mayor de las directrices internacionales en el tratamiento de la depresión resistente;
- Resultados significativos en el tratamiento de la ansiedad y el trastorno obsesivo-compulsivo (TOC).
Nuestro equipo clínico cuenta con formación especializada en el ámbito de la TMS y ha desarrollado su práctica basándose en protocolos internacionales validados y en consonancia con los centros de referencia en el campo de la neuromodulación.
La intervención se lleva a cabo bajo la supervisión continua de un médico psiquiatra, en colaboración con un equipo multidisciplinar, lo que garantiza la seguridad, la precisión técnica y el seguimiento clínico en todas las fases del tratamiento. Esto permite garantizar, en Portugal, un nivel de intervención equivalente al que se practica en los principales centros internacionales en este ámbito.
La situación de la salud mental en Portugal
La salud mental es actualmente una de las principales causas de discapacidad funcional y pérdida de productividad en Portugal y en Europa. Según el estudio «Global Burden of Disease 2019», publicado en The Lancet, la depresión resistente al tratamiento y los trastornos de ansiedad se encuentran entre las principales causas de años de vida ajustados por discapacidad (DALY), con un impacto clínico, social y económico extremadamente significativo.
Se estima que alrededor del 5 % de la población adulta mundial sufre depresión en algún momento de su vida, y que entre el 30 % y el 40 % de los pacientes desarrollan formas resistentes al tratamiento farmacológico convencional. Los trastornos de ansiedad presentan una prevalencia anual superior al 7 %, mientras que el trastorno obsesivo-compulsivo (TOC) afecta aproximadamente al 2 %-3 % de la población a lo largo de la vida.
El impacto económico es igualmente significativo, no solo por los costes directos asociados a las consultas, las hospitalizaciones y la farmacoterapia, sino también —y sobre todo— por los costes indirectos relacionados con la incapacidad laboral, el absentismo, el presentismo y la jubilación anticipada.
Ante este panorama, resulta fundamental incorporar intervenciones terapéuticas innovadoras, respaldadas por una sólida evidencia científica, que ofrezcan alternativas eficaces en los casos de resistencia al tratamiento. Es en este contexto donde surge la estimulación magnética transcraneal (EMT) como una de las intervenciones más relevantes y prometedoras de la psiquiatría contemporánea.
La Clínica del Cambio
Fundada en 2023 y con sede en Lisboa, The Clinic of Change integra enfoques de neuromodulación basados en la evidencia científica internacional, mediante protocolos clínicos estructurados, evaluación psiquiátrica especializada y un seguimiento riguroso de los resultados terapéuticos. La intervención con TMS se lleva a cabo según protocolos validados internacionalmente, utilizando equipos certificados, cumpliendo con elevados estándares de seguridad clínica y criterios rigurosos de elegibilidad.
Estadísticas y evidencia científica
Los trastornos mentales siguen siendo una de las principales causas de discapacidad y pérdida de calidad de vida en todo el mundo. Entre ellos, la depresión resistente al tratamiento destaca como una de las afecciones con mayor impacto funcional, social y económico, y sigue figurando entre las principales causas mundiales de años vividos con discapacidad, según datos del estudio «Global Burden of Disease».
La depresión resistente al tratamiento (TRD) representa uno de los mayores retos de la psiquiatría actual. Por lo general, se considera que existe cuando no se obtiene una respuesta adecuada tras al menos dos intentos de tratamiento antidepresivo correctamente llevados a cabo. Los estudios demuestran que la probabilidad de remisión disminuye progresivamente tras cada nueva línea terapéutica, lo que refuerza la necesidad de alternativas eficaces.
El trastorno obsesivo-compulsivo (TOC) suele tener un curso crónico e incapacitante. A pesar de que existen tratamientos de primera línea eficaces, como los ISRS y la terapia cognitivo-conductual, entre el 40 % y el 60 % de los pacientes no alcanzan la remisión completa y siguen presentando síntomas significativos.
Los trastornos de ansiedad constituyen también una causa importante de morbilidad psiquiátrica y suelen coexistir con la depresión. Esta asociación se relaciona con una mayor gravedad clínica, un peor pronóstico y una menor respuesta a los tratamientos convencionales.
En este contexto, las técnicas de neuromodulación no invasiva, como la estimulación magnética transcraneal repetitiva (EMTr) y la estimulación transcraneal con corriente continua (ETCC), han ido adquiriendo un papel cada vez más importante en las recomendaciones internacionales, al haber demostrado su eficacia en la modulación de los circuitos cerebrales implicados en la depresión y en otros trastornos psiquiátricos.
¿Qué nos dice la evidencia científica?
La eficacia de la TMS en la depresión resistente ha quedado ampliamente demostrada en estudios internacionales. Los ensayos clínicos han demostrado la superioridad de la TMS frente a la estimulación simulada, con beneficios que se mantienen a lo largo del tiempo. El estudio THREE-D, publicado en The Lancet, confirmó además que el protocolo iTBS ofrece una eficacia equivalente a la de la TMS convencional, con sesiones significativamente más cortas.
Los metaanálisis indican:
- Índices de respuesta: entre el 50 % y el 60 %
- Tasas de remisión: del 30 % al 40 %
Estos resultados son especialmente relevantes en los casos resistentes al tratamiento farmacológico.
Los ensayos clínicos han demostrado que la TMS profunda puede reducir de forma clínicamente significativa los síntomas obsesivo-compulsivos, lo que ha servido de base para su aprobación por parte de la Administración de Alimentos y Medicamentos de EE. UU. para esta indicación. Metaanálisis recientes demuestran además una reducción significativa de los síntomas de ansiedad con la rTMS, especialmente en el trastorno de ansiedad generalizada y en los cuadros de ansiedad asociados a la depresión.
Aunque la autorización oficial se centra principalmente en la depresión y el trastorno de ansiedad posttraumático, su uso clínico en la ansiedad está respaldado por una evidencia científica cada vez mayor y por la práctica especializada.
Pero estos no son los únicos problemas en los que la TMS puede intervenir con resultados positivos y demostrados. En el caso de los comportamientos adictivos, la terapia ha sido aprobada por la FDA (Estados Unidos), en particular para el tabaquismo. En el contexto europeo, esta tecnología también ha sido aprobada para los casos de adicción al consumo de cocaína.
¿Qué es la estimulación magnética transcraneal y cómo funciona?
La estimulación magnética transcraneal (EMT) es una técnica de neuromodulación cerebral no invasiva que utiliza campos magnéticos pulsados para estimular áreas específicas del cerebro y modular la actividad neuronal de forma segura y controlada.
En la práctica clínica, la EMT actúa sobre los circuitos cerebrales implicados en trastornos psiquiátricos, como la depresión resistente, donde puede aumentar la actividad de la corteza prefrontal y mejorar la regulación emocional.
Existen diferentes modalidades terapéuticas, entre ellas la rTMS convencional, la iTBS —que permite sesiones más breves con una eficacia similar— y la Deep TMS, capaz de llegar a regiones cerebrales más profundas, lo que resulta especialmente relevante en el trastorno obsesivo-compulsivo (TOC).
El tratamiento se realiza de forma ambulatoria, sin anestesia ni sedación. Las sesiones duran entre 3 y 37 minutos, según el protocolo, y suelen realizarse cinco veces por semana durante cuatro a seis semanas. El paciente permanece despierto y puede retomar inmediatamente sus actividades habituales.
La TMS presenta un perfil de seguridad favorable. Los efectos adversos más comunes son leves y transitorios, como molestias en el cuero cabelludo o cefaleas leves. A diferencia de muchos tratamientos farmacológicos, no suele asociarse con aumento de peso, disfunción sexual ni efectos cognitivos negativos.
En la actualidad, la TMS se considera una opción terapéutica relevante para la depresión resistente al tratamiento, con una presencia cada vez mayor en las recomendaciones clínicas internacionales y una expansión a otras áreas de la psiquiatría.
Homologaciones internacionales
La estimulación magnética transcraneal (EMT) está actualmente reconocida y autorizada por organismos internacionales de referencia para el tratamiento de determinados trastornos psiquiátricos. La Administración de Alimentos y Medicamentos de EE. UU. aprobó, en 2008, la rTMS para la depresión mayor resistente al tratamiento, ampliando posteriormente las indicaciones a otros protocolos, incluida la Deep TMS. En 2018, también aprobó la Deep TMS para el trastorno obsesivo-compulsivo (TOC).
En el contexto europeo, el Instituto Nacional para la Salud y la Excelencia Clínica ha emitido recomendaciones favorables sobre el uso de la TMS en la depresión y la EPOC, reconociendo que existe evidencia adecuada de eficacia y seguridad, sobre todo en centros especializados.
Estas validaciones internacionales consolidan la TMS como una intervención clínica fiable, segura y basada en una sólida evidencia científica.


