El TDAH en niños y adolescentes: ¿por qué están aumentando los diagnósticos?

En los últimos años, los diagnósticos de trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) en niños y adolescentes han aumentado de forma significativa en varios países. En Estados Unidos, por ejemplo, se estima que aproximadamente 1 de cada 9 niños ha recibido este diagnóstico. También en Europa, el número de familias que solicitan una evaluación especializada ha crecido de forma notable. A fin de cuentas, ¿a qué se debe esta tendencia?

Mayor conocimiento y concienciación

Uno de los factores clave es la mayor concienciación pública y profesional sobre el TDAH. Hoy en día, los padres y los profesores prestan más atención a los indicios que antes pasaban desapercibidos o se confundían con falta de disciplina. Al mismo tiempo, médicos, psicólogos e investigadores han contribuido a desmitificar este trastorno, dándole mayor visibilidad en los medios de comunicación y en las campañas de sensibilización.

Un estudio publicado en el Journal of Clinical Child & Adolescent Psychology revela que el 11,4% de los niños de entre 3 y 17 años en Estados Unidos serán diagnosticados con TDAH en 2022, alrededor de 1 de cada 9 niños. Esto representa un aumento significativo respecto a años anteriores, con más de un millón de nuevos diagnósticos entre 2016 y 2022.

Otro estudio, de JAMA Network Open, analizó las tendencias entre 1997 y 2016 en niños y adolescentes, revelando un aumento de la prevalencia del 6,1 % al 10,2 % en ese periodo.

Cabe recordar que el TDAH no es solo un trastorno de la infancia. Es una afección que acompaña a muchas personas a lo largo de toda su vida y que puede controlarse con un seguimiento especializado, estrategias pedagógicas adecuadas y, en algunos casos, tratamiento farmacológico.

TDAH en niños y adolescentes: cómo reconocer los signos y síntomas

El trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) es uno de los diagnósticos más comunes en la infancia y afecta a entre el 5 % y el 7 % de los niños en edad escolar en todo el mundo. Se trata de un trastorno del desarrollo neurológico que se manifiesta mediante patrones persistentes de falta de atención, impulsividad y/o hiperactividad, lo que repercute directamente en la vida académica, familiar y social del niño. Reconocer los síntomas a tiempo es fundamental para garantizar un seguimiento adecuado y favorecer el bienestar.

Tres dimensiones principales

Los síntomas del TDAH suelen agruparse en tres grandes dimensiones: falta de atención, hiperactividad e impulsividad. Aunque pueden aparecer simultáneamente, en algunos casos predomina un patrón sobre los demás.

1. Falta de atención

Los niños y adolescentes con este perfil tienen dificultades para mantener la concentración en tareas que requieren un esfuerzo mental prolongado. Algunos signos comunes incluyen:

  • Se distrae fácilmente con estímulos externos;

  • Dificultad para seguir instrucciones o completar tareas escolares;

  • Olvidar con frecuencia materiales, trabajo o citas;

  • Evite las actividades que requieran un esfuerzo mental continuo, como los deberes;

  • Parece no escuchar cuando se le habla directamente.

2. Hiperactividad

En la hiperactividad predomina la agitación motora y la dificultad para descansar:

  • Mover constantemente las manos y los pies o no poder permanecer sentado en la silla;

  • Levantarse en situaciones en las que deberían estar sentados (clase, comidas familiares);

  • Hablar en exceso o interrumpir con frecuencia a los demás;

  • Mostrar dificultad para jugar o realizar actividades con calma.

3. Impulsividad

La impulsividad se asocia a dificultades de autorregulación y a una tendencia a actuar sin pensar en las consecuencias:

  • Interrumpir conversaciones o actividades en grupo;

  • Tener dificultades para esperar su turno (por ejemplo, juegos, colas, clase);

  • Responder precipitadamente antes de terminar la pregunta;

  • Tomar decisiones arriesgadas sin evaluar los peligros.

Los síntomas del TDAH no se limitan al entorno escolar. Pueden afectar a la autoestima, las amistades e incluso la vida familiar.

Es natural que todos los niños estén inquietos o distraídos en ocasiones. Lo que distingue al TDAH es la persistencia, intensidad e impacto de estos síntomas en diversas áreas de la vida del niño. Si los signos descritos interfieren significativamente en el rendimiento escolar, la vida familiar o las relaciones sociales, se recomienda una evaluación neuropsicológica.