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La ketamina puede reducir rápidamente los síntomas del estrés postraumático y la depresión, según un nuevo estudio

La Conversación, 8 de noviembre de 2023
Autor: C. Michael White
Profesor de Práctica Farmacéutica, Universidad de Connecticut

La ketamina (o ketamina) puede reducir los síntomas de estrés postraumático y los síntomas de depresión tan rápidamente como un día después de la inyección. Ese fue el principal hallazgo del nuevo estudio de metaanálisis de mi equipo, publicado recientemente en la revista científica Annals of Pharmacotherapy.

La ketamina es un fármaco anestésico que a veces se utiliza con fines recreativos, pero que cada vez se estudia más como forma de tratamiento para una amplia gama de trastornos mentales.

Se analizaron seis ensayos, correspondientes a 259 pacientes con estrés postraumático moderado o grave. En todos los ensayos, se inyectó ketamina a alrededor de la mitad de los pacientes. El resto recibió una inyección de solución salina o del fármaco midazolam, de la familia del Xanax, también utilizado como agente anestésico.

Los pacientes tratados con ketamina vieron reducidos sus síntomas de estrés postraumático en torno a un 25%, tanto un día como una semana después del tratamiento. La reducción de los síntomas de depresión fue más modesta, pero aun así significativa. En estos estudios, queda por determinar cuál es la mejor forma de mantener estos beneficios mediante nuevas inyecciones de ketamina.

¿Qué hace que estos resultados de la ketamina sean tan importantes?

El trastorno de estrés postraumático, una enfermedad mental incapacitante, se produce cuando traumas pasados desencadenan flashbacks, pesadillas, depresión, ansiedad o la necesidad de huir de actividades que pueden desencadenar los recuerdos traumáticos. Los pacientes que sufren estrés postraumático tienen el doble de riesgo de suicidarse que el resto de la población.

Alrededor de 13 millones de estadounidenses sufren TEPT en un año, lo que supone el 5% de la población adulta. Muchos veteranos de guerra padecen esta enfermedad, al igual que las personas que han sufrido agresiones físicas, catástrofes naturales, abusos sexuales o maltrato en la infancia. Las personas con síntomas moderados o graves pueden perder una media de tres días y medio de trabajo al mes debido a los síntomas o al tratamiento.

La psicoterapia centrada en el trauma es el tratamiento preferido para esta afección, pero puede tardar varias semanas en mostrar beneficios y no todos los pacientes responden a la terapia. Para estas personas, los antidepresivos pueden ser una alternativa recomendada o un complemento de la psicoterapia.

Pero estos fármacos también pueden tardar mucho en hacer efecto -entre cinco y ocho semanas-, a diferencia de la ketamina, que empieza a actuar casi de inmediato. Y puesto que para muchas personas el estrés postraumático está asociado a pensamientos suicidas, el tiempo es esencial. Estas personas pueden no tener la capacidad de esperar a que los métodos de tratamiento más tradicionales empiecen a funcionar.

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