Un estudio publicado en la revista *Journal of Clinical Psychiatry*, realizado por investigadores de la Facultad de Medicina de Harvard adscritos al Mass General Brigham, comparó por primera vez los efectos de la ketamina intravenosa (IV) y la esketamina intranasal (IN) en pacientes con depresión resistente al tratamiento, y los resultados favorecen a la ketamina intravenosa en cuanto a eficacia y rapidez de respuesta.

El contexto clínico

Alrededor del 30 % de los pacientes con trastorno depresivo mayor no responden a dos o más antidepresivos, lo que convierte a la depresión resistente al tratamiento en uno de los mayores retos de la psiquiatría contemporánea. La esketamina intranasal —un subcomponente de la ketamina— ha sido aprobada recientemente por la FDA (Food and Drug Administration) como antidepresivo para adultos. La ketamina intravenosa, aprobada inicialmente como anestésico, sigue utilizándose fuera de las indicaciones autorizadas, a pesar de décadas de investigación clínica que demuestran sus efectos antidepresivos.

Cómo se llevó a cabo el estudio

La investigación se basó en el análisis retrospectivo de los datos de 153 pacientes adultos con depresión grave resistente al tratamiento, atendidos en el Hospital McLean. De ellos, 111 recibieron ketamina por vía intravenosa y 42 recibieron esketamina por vía intranasal, ambas administradas dos veces por semana durante cuatro o cinco semanas, lo que supuso un total de ocho sesiones en la fase de inducción.

Cetamina intravenosa con ventaja

Ambos tratamientos produjeron reducciones significativas en la gravedad de los síntomas depresivos. Sin embargo, la ketamina intravenosa mostró una mayor eficacia global —con una reducción del 49,22 % en las puntuaciones de depresión tras la última dosis—, mientras que la esketamina intranasal registró una reducción del 39,55 % en el mismo periodo.

La rapidez de la respuesta también fue mayor con la cetamina intravenosa: los pacientes mostraron mejoras inmediatamente después del primer tratamiento, mientras que con la esketamina intranasal las mejoras significativas no se observaron hasta después del segundo tratamiento. Esta diferencia es clínicamente relevante, sobre todo en los casos más graves y con mayor riesgo de suicidio, en los que el tiempo de respuesta puede ser determinante.

Las precauciones que destacan los investigadores

Los autores reconocen que factores como el contexto clínico, la cobertura de las aseguradoras, la accesibilidad y la frecuencia de las consultas pueden influir en la elección entre las dos opciones terapéuticas. Asimismo, advierten de los riesgos asociados a la proliferación de centros que carecen de protocolos rigurosos y del potencial de abuso de la ketamina. El primer autor del estudio, Robert Meisner, director clínico del Ketamine Service del McLean Hospital, es tajante: «Creo firmemente en la utilidad de la ketamina para el paciente adecuado, en un contexto apropiado, pero también me preocupa mucho el potencial de uso indebido de esta sustancia».

Los investigadores concluyen que se necesitan ensayos clínicos aleatorios para confirmar la eficacia comparativa de ambos enfoques y eliminar las variables de confusión, como la situación socioeconómica de los pacientes o las diferencias en la dosificación.

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