The Guardian, 13 de marzo de 2021
Esta semana se inaugura la primera clínica privada del Reino Unido que ofrece psicoterapia asistida con psicodélicos. Podrían drogas como la psilocibina ser el futuro de los tratamientos de salud mental?
En el verano de 1981, cuando tenía 13 años, Grant estrelló su moto contra el muro de la casa de sus padres. La había escondido en un cobertizo, "pero era demasiado emocionante para mí, y la primera vez que la arranqué en el jardín trasero, me estrellé contra un muro". Su madre encontró al delgado adolescente tumbado junto a su moto. "Me metí en muchos problemas".
Grant nunca había pensado demasiado en este recuerdo de infancia, pero un caluroso día de agosto de 2019 cayó en la cuenta de forma tan clara que, a los 53 años y con dos hijos propios, se dio cuenta de repente de la clave de su malsana relación con el alcohol.
El día anterior, un equipo de especialistas del hospital Royal Devon and Exeter le había administrado una inyección de ketamina, una droga con propiedades alucinógenas, utilizada como anestésico desde los años setenta, y más recientemente incluida en un grupo de drogas psicodélicas consideradas revolucionarias en el tratamiento de la salud mental.
Hasta el momento, más de un centenar de pacientes con enfermedades como la depresión, el estrés postraumático o las adicciones han sido tratados en distintos centros de investigación del Reino Unido con una innovadora intervención que combina estas drogas psicodélicas con la psicoterapia. Lo que antes era sólo una línea de investigación se está convirtiendo en la base de un nuevo paradigma en salud mental, un tratamiento que, por primera vez en la historia de la psiquiatría moderna, se propone no sólo mejorar sino curar estas enfermedades.


