La recuperación de Mateo: "Es como si hubiera ido al futuro. Como si hubiera estado en terapia durante años, décadas"
La historia de Mateo Chávez está llena de obstáculos: traumas del pasado, pensamientos suicidas y una depresión cada vez más profunda le llevaron a superar su escepticismo y a someterse a sesiones de psicoterapia asistida con ketamina. En La Clínica del Cambio encontró un equipo dispuesto a profundizar en los problemas que le aquejaban.
La psicoterapia llegó a la vida de Mateo en 2018. Tras cinco años de asesoramiento profesional, resultó insuficiente para tratar una depresión que se había agravado. "Como consecuencia, reaparecieron en mi vida algunos traumas no resueltos. Estuve muy deprimido durante dos años e intenté resolverlo con terapia, yoga y meditación", recuerda.
La salud mental de Mateo se deterioró. Llegó un momento en que se dio cuenta de que su depresión se había convertido en un estado profundo y que las herramientas de que disponía para controlarla eran insuficientes.
"Era una especie de depresión de la que no podía salir. En un momento dado tuve que dejar de trabajar porque empecé a pensar en el suicidio. Y también me sentía enfadada, porque nada de lo que había intentado había funcionado. Sólo quería un atisbo de liberación".
Vivía en los Países Bajos, pero la fragilidad de su situación le llevó a Portugal. Con la ayuda de su madre, empezó a buscar un tratamiento eficaz para su depresión, pero también para el trastorno de estrés postraumático. Su reticencia a tomar antidepresivos y otros fármacos le hizo mostrarse escéptico sobre las opciones de tratamiento. Finalmente decidió dar un voto de confianza a The Clinic of Change.
"Tengo una especialidad en psicología, así que sabía cuáles podían ser los efectos secundarios. Decidí apostar por La Clínica del Cambio y fue entonces cuando me hablaron del tratamiento con ketamina. Había oído hablar de las pruebas, pero nunca pensé que estaría disponible en las clínicas. Aunque era un poco escéptica, también intenté ser racional".
El equipo desempeñó un papel fundamental para que Mateo se sintiera seguro de seguir adelante con las sesiones, cuatro en total. "Desde el principio sentí que podía hablar con ellos y que profundizaban mucho más en algunos temas, temas que mi anterior terapeuta ni siquiera había tocado. Creo que eso fue crucial para mi recuperación".
La comunicación también fue transparente desde el primer día. No le prometieron un tratamiento milagroso ni una cura instantánea. Ante un porcentaje de éxito en torno al 70%, pasó al tratamiento asistido con ketamina. "En el punto en que me encontraba, era mi última opción".
Una primera sesión transformadora
La primera sesión, en la que se centró en deshacerse del sentimiento de culpa que le perseguía, quedó grabada en su memoria para siempre.
"Recuerdo que me llevaron al espacio, prácticamente. Era como si estuviera en caída libre; podía ver estrellas, planetas. Recuerdo que al principio estaba tensa, pero al repetirme una y otra vez esta idea -no es culpa mía, no es culpa mía, no es culpa mía- perdí el control. De lo que me di cuenta en esa sesión fue de que cuanto más relajada estaba, más rápido podía deshacerme de esa culpa".
Otro momento que recuerda hasta hoy fue cuando salió al exterior después de su primera sesión. En un día de primavera, se limitó a contemplar las jacarandas en flor y la belleza que tantas veces había pasado desapercibida.
"He sentido algo muy interesante. Sigo siendo la misma persona, pero es casi como si hubiera ido al futuro, como si hubiera aprendido mucho en muy poco tiempo, como si hubiera estado en terapia durante años, durante décadas. En cierto momento, incluso parece que las sesiones son una especie de atajo y que tarde o temprano volveré a mis viejos patrones. Pero seguí recibiendo asesoramiento y eso nunca ocurrió".
Un nuevo ciclo para Mateo
Mateo tiene claro que hay dos caminos ante él: uno capaz de conducirle a un estado mental frágil y precario, el otro guiado por nuevos hábitos capaces de anular la ansiedad que antes sentía. Hoy, elige el segundo sin dudarlo. "Lo más importante para mí es que mi ansiedad ha desaparecido por completo".
Ahora que vive días más felices -y de vuelta en los Países Bajos- no duda en recomendar el tratamiento a personas en su misma situación. "Sinceramente, fue una experiencia que me cambió la vida, me ayudó mucho a afrontar mis problemas y me hizo sentirme seguro de mí mismo y de mi vida en general. Todavía hay mucho estigma en torno a la ketamina, lo cual es triste. Aun así, es algo que he recomendado a varios amigos".
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