«La improbable transformación de un medicamento psicodélico en un tratamiento para la salud mental.»

New Scientist, 11 de marzo de 2024
Texto: Rubi Deevoy

Animadas por unos ensayos clínicos impresionantes, algunas empresas están ofreciendo este tipo de terapia como prestación sanitaria a sus trabajadores, pero ¿cuáles son los riesgos de esta creciente popularidad?

El año pasado, lo que causó un gran revuelo en la prensa, el príncipe Harry escribió con total franqueza en sus memorias, *Spare*, que había recurrido a la terapia con ketamina [o quetamina] para ayudarle a superar la muerte de su madre. No es el único que menciona esta sustancia, que antes se consideraba un tranquilizante para caballos o una droga recreativa. Ahora, resulta difícil contabilizar el número de famosos que reconocen públicamente que recurren a la psicoterapia con ketamina para mejorar su salud mental.

En Estados Unidos, por todo el país, ya se han abierto varias clínicas especializadas en la administración intravenosa de este medicamento en un entorno terapéutico, una tendencia que ya ha llegado al Reino Unido. Algunas empresas innovadoras, preocupadas por la salud mental de sus trabajadores, ya están ofreciendo este tipo de terapia a través de los seguros médicos. Una de ellas incluso barajó la idea de instalar una clínica especializada en su sede central. Al mismo tiempo, las empresas farmacéuticas siguen desarrollando otros productos a base de ketamina, entre ellos cremas. Este medicamento se ha convertido en el más utilizado para los tratamientos de psicoterapia asistida con psicodélicos.

A priori, se trata de una buena noticia, teniendo en cuenta la creciente evidencia científica que demuestra que la ketamina es eficaz en el tratamiento de la depresión, el trastorno por estrés postraumático y la adicción. Sin embargo, su uso en el ámbito de la salud mental es aún reciente y hay que actuar con cautela. Sobre todo porque el consumo ilegal de este medicamento, quizá debido a su reciente popularidad terapéutica, también está aumentando.

Esto significa que ha llegado el momento de reflexionar seriamente sobre el papel que puede desempeñar la ketamina en la resolución de los problemas de salud mental, analizar cómo funciona y prevenir los riesgos que conlleva su creciente popularidad.

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