Un nuevo estudio basado en técnicas de imagen cerebral muestra, por primera vez, cómo actúa la ketamina sobre receptores específicos del cerebro. Los pacientes con depresión resistente a la terapia presentan una mejoría de los síntomas.
La ketamina en la depresión resistente sigue despertando interés científico. Esto ocurre sobre todo en los casos en que los pacientes no responden a los tratamientos convencionales. Nuevas investigaciones sugieren que esta sustancia podría ofrecer beneficios clínicos significativos, incluso en las fases más resistentes de la enfermedad.
¿Qué dicen las cifras sobre la depresión resistente?
El interés por este enfoque surge en un contexto en el que la depresión resistente sigue representando un reto importante en la práctica clínica. Se estima que alrededor del 30 % de las personas con depresión desarrollan una depresión resistente. Es decir, una proporción significativa no obtiene una respuesta adecuada a los antidepresivos tradicionales.
¿Qué revelan estas nuevas imágenes del cerebro humano?
En este estudio, llevado a cabo por el Centro de Investigación Médica Avanzada (AMRC) de la Universidad de la Ciudad de Yokohama (YCU), en Japón, los investigadores utilizaron técnicas avanzadas de imagen cerebral para observar directamente los efectos de la ketamina en el cerebro humano. El análisis se centró en los receptores AMPAR, proteínas esenciales para la comunicación entre neuronas y para los procesos de plasticidad sináptica. Las imágenes permitieron seguir los cambios en estos receptores implicados en la comunicación entre neuronas, especialmente en regiones asociadas al estado de ánimo y al sistema de recompensa.
El estudio se publicó posteriormente en la revista científica Molecular Psychiatry, el 5 de marzo de 2026. Los resultados indican que estas alteraciones son específicas de determinadas regiones del cerebro y están estrechamente relacionadas con la reducción de los síntomas depresivos. Se trata de una de las primeras demostraciones directas, en seres humanos, de los mecanismos moleculares asociados al efecto antidepresivo de la ketamina.
No obstante, los investigadores subrayan que es necesario realizar más estudios. Por un lado, para comprender los efectos a largo plazo. Por otro, para identificar qué pacientes se benefician más.
A pesar de las limitaciones, estos datos refuerzan el potencial de la ketamina como opción terapéutica en los casos de depresión resistente, al tiempo que contribuyen a una mejor comprensión de los mecanismos biológicos implicados en la respuesta al tratamiento.
Descubre más sobre los programas y tratamientos asistidos con sustancias psicodélicas de The Clinic of Change AQUÍ.


